El Agramonte que tanto admiró Fidel, se incorpora a la lucha

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Camagüey, Cuba, 11 de nov.- El 10 de octubre de 1868 en La Demajagua, estalla la guerra por la independencia de Cuba. Aquel estallido sorprende a los camagüeyanos, quienes deciden hacerlo el 4 de noviembre, levantándose 76 patriotas en armas, integrándose Ignacio Agramonte y Salvador Cisneros el día 11 por encontrarse en la ciudad responsabilizados con importantes tareas. 

 Relacionado con el hecho señalara Fidel:

 “Pero tampoco fue fácil el inicio de la lucha en Camagüey (…existió el gran peligro de que una parte de Camagüey depusiera las armas como consecuencia de influencias negativas…) pero fue precisamente cuando se yergue la figura de Ignacio Agramonte en la Reunión de Las Minas, el 26 de noviembre de 1868 y en una actitud y gesto decisivo exclama:

 “¡Acaben de una vez los cabildeos, las torpes dilaciones, las demandas que humillan: Cuba no tiene más camino que conquistar su redención arrancándosela a España por la fuerza de las armas!“.

 Sin dudas Ignacio Agramonte logra hacer prevalecer sus criterios y arrastrar a sus compañeros a la lucha, consolidándose el levantamiento armado en Camagüey.

Considerado este hecho por nuestro Comandante en Jefe:

 “Ese fue el primer servicio extraordinario prestado por Ignacio Agramonte a la lucha por la independencia.“

Habría sido terrible para el resto de los revolucionarios, posiblemente no se habría producido el alzamiento en Las Villas, hubieran sido aplastados los patriotas orientales, si no se hubiese consolidado el levantamiento armado en Camagüey. Y esa fue incuestionablemente obra y mérito de Ignacio Agramonte, quien hoy continúa siendo baluarte y guía de los camagüeyanos en su empuje por mantener las conquistas de la Revolución. Por siempre Fidel.

Texto por MSc. María del Carmen Pontón Guillemí/Colaboradora/RadioCamagüey (Foto: de Internet)