Gilda Zaldívar Freyre y el arte de volar con los pies

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Foto: Archivo OHCC

Octubre, 2022.- La escuela camagüeyana de ballet tiene en Gilda Zaldívar Freyre a su iniciadora, quien deslumbró al público de la época con su estilo, fuerza y a toda una sociedad con su vocación profesoral.

Si bien desde niña mostró interés por las artes, específicamente por la danza, fue en Europa donde dio sus primeros pasos en el ballet, con Love Krohn; discípula de la famosa bailarina rusa, Anna Pávlova. Gilda, regresa de su estancia en el viejo continente en 1935, y en La Habana, continúa con su preparación. Recibió además clases de superación en los Estados Unidos.

Aunque existen diferentes opiniones en cuanto a la fecha correcta de su primera presentación, pues algunos opinan que fue el 5 de octubre y otros el 5 de diciembre, realiza su debut en el Teatro Principal en ese año (1935). En dicho escenario, fue acompañada por La Orquesta Yemayá, de Jorge González Allué. Según testimonios del propio Allué, Gilda bailó el danzón “Si volviera a besarte”.

La Primera Escuela de ballet en Camagüey

Su amor por la danza la llevaría a iniciar la enseñanza de este género en la ciudad. Es así como, en 1936, funda la primera escuela de ballet de Camagüey en su casa natal, ubicada en la Avenida de los Mártires No. 372. Sin embargo, se le criticó el hecho de que solo la integraban las hijas de la burguesía local. Este hecho no fue del todo así, porque entre sus estudiantes sobresalía Vicentina de la Torre, quien tuvo acceso a las clases, a pesar de tener escasos recursos económicos.

En diciembre de 1937, efectúa la primera presentación de conjunto con su Academia, en el mítico teatro agramontino; suceso que fue recogido en las páginas del periódico El Camagüeyano. Entre otras piezas del repertorio tradicional, interpretaron fragmentos de La Bella Durmiente y El Lago de los Cines.

Gilda, igualmente organizó funciones para recaudar fondos, con el objetivo de apoyar la Asociación del Niño Español, sociedad en la que fungió como vicesecretaria de actas y que tenía como propósito recabar ayuda para la infancia española. Asimismo, la Academia ofrecía actuaciones anuales en julio, por el cierre del curso.

Es válido mencionar que no solo se impartieron clases de danza clásica, sino además, clases de bailes de salón, tap-dance, gimnasia sueca con ejercicios para señoras y niños, y una sección de gimnasia para caballeros. El aumento de la matrícula conllevó a un cambio de local, el que se  traslada a la calle Independencia, y posteriormente a San Esteban, entre República y Lope Recio.

Resquebrajamiento de su salud

Cuando su salud se vio desmejorada en la década del 40, tuvo que apartarse del baile, pero luego de estar alejada dos años, mientras estudiaba otra carrera, decidió regresar a su verdadera pasión. Más, una terrible enfermedad poco a poco apagaría su luz, cuando en medio de su interpretación de El Pájaro de Fuego de Stravinski, cayó desmayada al suelo.

Inolvidable por siempre

Aunque su trayectoria como bailarina y profesora se vería truncada con su prematura muerte a los 33 años, el 2 de mayo de 1951, no así su legado, el cual continuaría de la mano de una de las alumnas más preciadas de su Academia: Vicentina de la Torre.

Tomado del sitio web de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC)